¿Ha derrotado la crisis a nuestros jóvenes?

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De la crisis se han escrito miles de páginas, se han llenado horas y horas de televisión y radio. Sabemos cuántos puestos de trabajo se han destruido, cuántas empresas se han cerrado, cuántas personas han engordado las listas del paro, cuántos jóvenes han emigrado y un largo etcétera de consecuencias que nos han dejado estos últimos años. Pero veo una más, detrás de todas aquellas: el derrotismo.

¿Derrotismo crónico?

Recuerdo bien el día que escuché por primera vez mencionar esta crisis. Un día de primavera de 2007, yo entraba en Bilbao con mi coche hacia mi trabajo por la mañana y en la radio alguien habló de crisis. No estaba prestando mucha atención, pero me puse alerta, algo de EEUU, de Europa… Yo tenía un negocio, no será para tanto– pensé. Casi 10 años más tarde, miles de historias después, por desgracia parece que si fue para tanto y para mucho más.

Todos nos hemos visto tocados por la crisis en alguna medida y se nota, también entre la gente joven. Por supuesto, hay jóvenes muy positivos (esta semana he conocido a dos, que pronto os presentaré), que tienen ganas de pelear y que creen que esforzándose a tope ahora tendrán un futuro mejor más adelante. Pero veo pocos con ese espíritu y muchos con sensación de derrota incluso antes de empezar, con ganas de trabajar pero con pocas esperanzas de lograrlo. ¿Se les puede culpar? Seguramente no, porque la realidad que vivimos les avala.

Historias de jóvenes

El otro día escuché en el metro una conversación entre dos jóvenes. Una chica le decía a su amigo que no hay ninguna posibilidad de encontrar un buen trabajo, que todo es una mierda. Él le decía que iba a sacar un título de euskera para tener más opciones, aunque no tenía muchas esperanzas… Ella insistía en que da todo igual, en que haga lo que haga, aunque le contraten, será un contrato basura y le pagarán mal por un montón de horas, y así siguió un rato enumerando miserias.

Por la noche, unos días después, el secretario general de Cáritas, Sebastián Mora, hablaba en El Intermedio de que para muchos jóvenes el futuro es una amenaza y no una oportunidad.

¿Futuro?

Yo no tengo la solución, ¡ójala! sólo se trata de una reflexión sobre las consecuencias no sólo económicas, no sólo tangibles, de estos largos años de crisis, sino las más profundas. Muchos jóvenes han crecido oyendo a todas horas en los medios de comunicación, en casa, en su entorno, lo mal que está todo, que no hay trabajo, que todos los sectores están tocados y que tendrán que emigrar… Y lo peor es que todo eso que oían es verdad.  Es como cuando a un niño pequeño le dices todo el tiempo que es malo y lo acaba interiorizando.

¿Pero… hay otras versiones posibles?

Entonces, ¿quién es el valiente que tiene la fuerza para emprender, o que se esfuerza todos los días en su puesto de trabajo, el que renuncia a caprichos por pagarse los estudios? Existe. No quiero parecer una abuelita batallitas pero hay que recordar lo que tuvieron que pelear los hombres y más todavía las mujeres por tener empleos dignos hace 40 años, y hace 25 estábamos también en plena crisis. Ahora no es fácil, desde luego, es muy difícil, pero no se si más que en otros momentos. Lo que sí es seguro: diferente.

Yo soy optimista por naturaleza, no dejemos que nuestros jóvenes se rindan.

  • Profesiones: se demandan profesionales con determinadas habilidades, especializados, que resuelvan los retos actuales de las empresas y que estén dispuestos a evolucionar. El presente es cambiante, no sólo es futuro, tal vez lo que valía antes no vale ahora. Si das con algo que te apasione tienes mucho ganado también, porque la dedicación que exige una carrera profesional es grande. Lo que no es posible es quedarse quieto, hay que ir adaptándose.
  • Empresas: de una vez por todas las empresas se tienen que dar cuenta de que sus mejores activos son las personas. Pero darse cuenta de verdad, no sobre el papel. Si no lo cumplen no podrán exigir compromiso a sus empleados y eso se traduce en la motivación y en el rendimiento.
  • Administración: los poderes públicos con competencias en el ámbito del empleo si que tienen que dejar de teorizar y ponerse en acción. Es una maquinaria muy pesada, los servicios de colocación no pueden hacer todo lo que quisieran, los procesos, las normas, los formularios etc. Es necesario ayudar tanto a las empresas para que puedan contratar como a las personas que buscan un trabajo pero con rapidez y efectividad.
  • Formación: los estudios no son por si solos garantía de nada, pero son la base para empezar a construir. En carreras como Medicina, es tradicional tener que estar formándose y actualizando conocimientos durante toda la vida, bien, eso ahora es extrapolable a casi todas las profesiones. Y eso es un trabajazo del copón. Y aún así, y con todo eso, encima hay que tener un poco de suerte y dar con la tecla o estar en el sitio adecuado en el momento adecuado.

Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.

(Marthin Luther King)

 

2 comentarios en “¿Ha derrotado la crisis a nuestros jóvenes?

  1. Ciertamente, siempre ha sido difícil. Y siempre ha habido gente optimista y pesimista, y supongo que no es casualidad que en la mayoría de los casos hayan triunfado los primeros.
    Hay que seguir luchando con entusiasmo, porque son nuestras vidas lo que nos estamos jugando.

    • Gracias Iker por tu respuesta, sin duda es un tema con numerosos puntos de vista, pero el trabajo duro y el entusiasmo son necesarios de base.

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